Historia

HISTORIA DEL SANTUARIO Y DE LA IMAGEN DE NTRA. SRA. DEL MONTE. ORIGENES DE LA FESTIVIDAD DE LA ROMERÍA.

 Abordar la comprensión del fenómeno religioso que el culto, devoción y festividad de la Virgen del Monte supone para Bolaños y sus gentes no es tarea fácil, sino compleja y dificultosa. No obstante se asume este reto sin pretender abarcar el hecho en toda su profundidad, sino más bien en algunos aspectos superficiales, pues la búsqueda de noticias no ha resultado sencilla, habida cuenta del corto espacio de tiempo disponible desde su inicio hasta la fecha de preparar este  resumen o memoria de cara a la solicitud de año jubilar el año en que se cumple el 50 aniversario de la Coronación Canónica de la Santísima Virgen del Monte.

El culto a la Virgen aumentó considerablemente en Europa occidental, y en la España cristiana, ocupada a la sazón en tareas repobladoras, se encontró un campo propicio para contribuir a su establecimiento. Los caballeros de la Orden de Calatrava se mostraron desde un principio grandes devotos de la Virgen, pues los cistercienses, institución religiosa de la que aquellos dependía la orden, tienen en la devoción a la Madre de Dios una de sus principales ocupaciones.

En este contexto histórico-religioso hay que situar el inicio del culto a la Virgen del Monte, que no debió exceder en muchos años a la fundación de la villa, realizada en la segunda década del siglo XII.

Por lo que respecta al paisaje en el que se asentó la ermita de Santa María, aún hoy resulta evidente que reunía elementos naturales de bello efecto: el monte, la suave pendiente de su falda, el arroyo que lo bordea, la sosegada firmeza de los rasos, el contraste entre un horizonte peñascoso, agreste e inmediato y otro opuesto, terroso y suave de lontananza, circunscrito por las sierras azules que limitan el valle.

El extenso término con el que, se dotó a Bolaños en el reparto que siguió a la conquista del valle del Guadiana, iría viéndose drásticamente reducido después de la donación de la villa que doña Berenguela y Fernando III hicieran en 1229 a la Orden de Calatrava. Es decir, el espacio geográfico vinculado al núcleo de población sobre el que este ejercía los derechos correspondientes a “comunidad de villa y tierra” y de él podría servirse para ocupación del suelo, aprovechamiento de pastos, provisión de leña, ejercicio de la caza y otros usos, pero pronto se vio recortado a un escaso circuito o coto redondo, único espacio en el que el Concejo podía hacer su jurisdicción privativa. La existencia de la originaria comunidad de villa y tierra se advierte con claridad en la carta de cesión, en cuyo texto se lee:

“así, pues, os dono y concedo, íntegramente aquela villa mía que se llama Bolaños, con sus vasallos, con todas sus heredades cultivadas y yermas, desiertas o pobladas, con tierras, viñas, aguas, prados, huertos, montes, con sus entradas y salidas y con todos sus términos, pertenencias y derechos…”

 La progresiva reducción del término disponible y el correspondiente límite a la jurisdicción pronto se ponen de manifiesto en las quejas que los representantes de Bolaños elevan al Tribunal del Rey Alfonso X en 1261.

La sentencia que dicta el Rey Sabio reconoce el derecho a los vecinos de Bolaños, en los siguientes términos:

“Otrossi mandamos que la Orden ayan el prado que dicen de falcon e los otros pastos de las Huelgas que sean comunalmente de todos para pacer”.

De lo referido se deduce que la primera aprehensión de tierras por parte de la Orden la realizó el Maestre que sucede al primer donatario, apenas transcurrido diez años, hacía 1239. Esta primera agresión no la encajarían los bolañegos de muy buen grado. Sin embargo, no supuso más que el anticipo de lo que habría de venir, pues el Comendador de la Villa, hacía 1260 repitió la operación. Esta segunda ocupación vulneraba seriamente los derechos establecidos, pues la superficie adehesada recoge la considerable extensión de 1.481 Has. Su localización debía estar comprendida desde las proximidades del pueblo actual hasta pasado el monte de la Virgen, limitado por alguna parte con el cauce del arroyo de los Cuetos.

Los terrenos restantes hasta completar el valle se consideraban baldíos al quedar alejados de la población. A ellos, por tanto podían acudir libremente los ganados de los pueblos limítrofes. Para regular  esta situación , la Orden creó un común ganadero, asociación formada por los pueblos cercanos con el fin de aprovechar mejor los pastos de las zonas distantes. La institución, en un principio debió de carecer de excesivas formalidades, lo que motivó incesantes litigios entre los municipios como el que afectaba al caso que más adelante se verá entre Almagro y Bolaños.

Lo expuesto hasta aquí permite comprobar la considerable disminución que el termino inicial había sufrido. Si además se tiene en cuenta que por el norte estaban la Encomienda de Torroba y Almagro, respectivamente, habremos de coincidir en que entre tan reducidos límites a los bolañegos de entonces apenas cabían posibilidades de desarrollo, pues eran muy pocas las tierras disponibles para la labranza, único modo de sostenimiento en la época.

Este contexto socio-jurídico, existente ya antes de finalizar el siglo XIII, sería el marco en el que se produjo el hecho milagroso que, según la leyenda, trae como consecuencia la instalación de una imagen de Santa María en la ladera meridional del monte de la Moheda, previa construcción de una ermita de pequeñas proporciones, sólidos cimientos y espesos muros, acorde con el estilo románico imperante todavía por aquellos tiempos en la zona.

El fervor que la imagen de Santa María del Monte despertó en las gentes que acudían a venerarla cristalizó en la formación de cofradías en los pueblos de la zona orientados a mantener el decoro de la ermita, así como organizar y costear la correspondiente celebración.

De la existencia de la cofradía almagreña nos da cuenta un mandamiento que los visitadores de la Orden de Calatrava del año 1491 dictan “para el cabildo, cofrades y mayordomo de la cofradía de Señora Santa Maria del Monte de la villa de Almagro”, en él se les ordena que recauden los maravedís que adeudan los arrendatarios de los bienes que son propiedad de dicha institución. Los visitadores mandan que el monto de la recaudación “se gaste en reparar la ermita que está maltratada y decir las misas que son obligadas de hacer de cada año” y que se tenga todo anotado en el correspondiente libro de cuentas.

Por lo que respecta a la cofradía de Bolaños no aparece constatada ni en los libros de Visitas ni en el índice del Archivo Municipal, sin embargo se alude a ella en algunas ocasiones, como en la Concordia sobre términos del año 1582, conservada en el Archivo Municipal: “Y que la dicha ermita quede para las dos cofradías de Almagro y Bolaños e cada una cofradía pueda edificar en ella e aumentar el culto divino”.

Tampoco se conoce apenas más que el hecho de haber existido otra en el Moral de Calatrava. D. Federido Galiano en un libro suyo recoge un documento en el que se habla de una comisión diputada por el Ayuntamiento de Bolaños que solicita permiso en Almagro para fundar su cofradía.

A la luz de estos casos y contradictorios datos es factible pensar que las hermandades de Bolaños y Moral fuesen sufragáneas de la de Almagro, y que a partir del conflicto, al que después se hará referencia, se pretendiera formar una cofradía exclusivamente bolañega que, o bien por no obtener el permiso o por cualquier otra razón, no llegaría a constituirse como tal.

Con el paso del tiempo, y desde las Cortes de Alcalá por Alfonso IX en 1248 se produce un proceso lento en donde la Corona y el poder real van asumiendo poderes en detrimento de las Ordenes Militares y dotando a muchos pueblos de términos y restituyendo a éstos de los bienes ocupados.

Estos nuevos aires propicios procedentes desde la autoridad real servirían de acicate a los vecinos de Bolaños para resucitar su antigua reivindicación de los prados comunes sobre los que se había constituido la superficie acotada. Sin embargo, hasta principios del siglo XVI y tras los correspondientes litigios, no se reconoció una especie de derecho limitado sobre alguna parte de la dehesa, lugar donde estaba enclavada la ermita y la Virgen.

Otro acontecimiento de envergadura nacional será el verdaderamente decisivo para que el Concejo de Bolaños forme su ansiado término y propiedades: la incorporación definitiva de los Maestrazgos (las órdenes militares) a la Corona en 1523. Ahora la concesión depende directamente del rey. Por ello, unos años después, solicitan a Carlos V que se les conceda la dehesa de la Moheda alegando “que tienen falta de tierras de labor y a donde apacentar sus ganados”. La concesión fue aprobada en el Capítulo General de la orden celebrado en Madrid en 1535. En febrero del mismo año por una Real Provisión se da la dehesa y se autoriza el otorgamiento de la escritura a cambio de un canon de 30.000 maravedís anuales. Sería una posesión momentánea de dos años, terminado el arrendamiento, volvió otra vez a Almagro.

 

El uso al que se destinó la adquisición era arrendarla a los ganados forasteros, que aprovechaban sobre todo los pastos del invierno.

El invernadero de las ovejas daba comienzo el día de San Miguel del mes de septiembre y finalizaba el día de San Marcos, el 25 de abril. A partir de esta fecha entraban los ganados locales (de Bolaños) y el pueblo empezaría a establecer la costumbre de ir hasta la ermita a visitar a la Virgen. Hecho que iría afianzándose hasta llegar a establecerse la celebración el último domingo de abril, por ser el primer día festivo tras la fecha señalada; y así hasta llegar a nuestros días, cuyo último domingo de abril se celebra la fiesta de la Virgen, la romería, y así la hermandad de Bolaños se distanciaría de la de Almagro que celebraba su fiesta el día 2 de febrero, día de la Candelaria.

 

Si el problema del término municipal (bienes propios, como se le conocía en la época) había quedado solucionado, no ocurre lo mismo en la relativo a la jurisdicción de algunas zonas de la dehesa, concretamente la  que afecta al monte de la Virgen, sobre la que Almagro pretende tener derechos al sostener que no corresponden al circuito de Bolaños, sino a la jurisdicción conjunta en virtud del común ganadero establecido siglos atrás, una especie de “asociación” creada por la propia Orden de Calatrava a que nos referimos más arriba. La cuestión se lleva repetidas veces a los Gobernadores del Partido Judicial, que suelen fallar a favor de Almagro. Bolaños apela a la Chancillería de Granada. Los derechos se quebrantan, los pleitos llegan incluso a superponerse. Sobre los años ochenta del siglo XVI las autoridades que residen en Almagro prohíben que se gaste dinero del caudal de propios para sufragar los votos antiguos que el Ayuntamiento acostumbrada gastar en la fiesta de la Virgen del Monte.

El mismo redactor de las Relaciones Topográficas de Felipe II recoge en sus textos esta forma de opresión a Bolaños por parte de los de Almagro: “la gente es pobre, no tienen granjería más que labrar, serán más pobres por tenerlos muy oprimidos Almagro”.

Por fin, en el año 1582 se celebra la Concordia que vuelve a reconocer los derechos antiguos sobre la jurisdicción del Monte de la Moheda. Señalaron de nuevo los mojones en los mismos hitos que se establecieron en los acuerdos de 1442 y 1477, que no habían sido respetados por la otra parte. En este mismo documento se advierte la definitiva separación del culto entre las cofradías de Almagro y Bolaños, o lo que es lo mismo, de las dos poblaciones. El texto dice así:

“… y que la jurisdicción de ella sea de la villa de Bolaños excepto el día de la advocación de la cofradía de Almagro que es su día de Nuestra Señora de la Candelaria, que durante ella, sea la jurisdicción de ambas villas sin que nadie pueda cortar de la dehesa sin licencia de la villa de Bolaños”.

A partir de este momento la cuestión quedaría zanjada. Los almagreños celebran la fiesta de la Virgen del Monte el mismo día que se había venido celebrando secularmente, y en la que hay que situar el arranque de la devoción. Los bolañegos reavivaban los encuentros en el santuario el último domingo de abril, como ya vendría ocurriendo desde algún tiempo a esta parte. Los almagreños, cada vez más solitarios, terminan por abandonar la antigua veneración, que apenas rebasarían los umbrales del siglo XVII. Los bolañegos, por el contrario, aumentaron el fervor religioso a la par que afianzaban su satisfacción por haber alcanzado el reconocimiento de sus pretendidos derechos. Logro en su doble aspecto tanto espiritual como material, que se convierte así en una indeleble seña de identidad, como tal pasara a formar parte de la idiosincrasia del bolañego.

 

Al establecimiento y arraigo de la festividad en esta nueva etapa debió contribuir decididamente el Concejo, pues la cofradía bolañega, bien por la pobreza de medios, bien porque dependiese de Almagro, pues la Parroquia de Bolaños también dependía, llegaría a extinguirse. Pero poco importa, pues el Concejo, que por entonces ya habría nombrado a la Virgen como Patrona de Bolaños, tomará a su cargo los gastos extrayéndolos de las rentas de los propios, que en definitiva pertenecen al común de los vecinos.

Se puede afirmar con rotundidad es que la fiesta de la Virgen del Monte es un magnífico legado, el más antiguo de los que se conservan, el cual ha ido configurándose a lo largo de los siglos hasta dar en su forma actual. En él se guardan algunos rasgos esenciales, como son, la profunda veneración a la Virgen, la participación de todo el pueblo con su asistencia general, el sentir unánime de la alegría por encontrarnos un año más allí, el respeto mutuo, la generosa acogida al forastero, el agasajo que cada familia ofrece a propios y extraños, y sobre todo reconocer en Nuestra Señora del Monte a la protectora del bolañego, antiguamente en su legítima aspiración territorial, hoy en todas y en cada una de las actividades que emprende.

 

ERECCIÓN CANÓNICA DE LA COFRADÍA

Como hemos relatado anteriormente, no nos ha llegado ningún acta o documento antiguo de los siglos donde se fue asentando la veneración a la Virgen del Monte, siglos XV a XVI, donde nos conste la fundación y erección de la Cofradía bolañega. Puede ser que se guardasen en las dependencias del Santuario, pero al ser objeto de saqueo durante la guerra civil española, no resulta extraño que se destruyera junto con enseres, el ajuar de la imagen de la Virgen y el retablo del altar mayor de la ermita.

Lo que sí es cierto históricamente como dijimos más arriba, es el gran arraigo de la veneración en todo el pueblo de Bolaños a la Virgen, empezando por el Concejo (nombre como se conocía antiguamente al Ayuntamiento), que anualmente para la renovación de los votos, pagaba las caridades, repartiendo a los vecinos pan y queso, en la festividad de la Virgen del Monte.

Lo que ha llegado a nuestros días ha sido los primeros documentos de erección canónica, que tenemos constancia, de la Cofradía de Nuestra Señora del Monte y los primeros estatutos aprobados.

Un grupo de bolañegos queriendo formalizar esa gran devoción del pueblo en forma de asociación pública de fieles, acudieron en 1.934 al entonces Obispo de Ciudad Real y hoy Mártir Beato de la Iglesia, Don Narciso de Estenaga y Echevarría y en fecha 27 de abril de 1934, fue erigida canónicamente la Cofradía de Nuestra Señora la Santísima Virgen del Monte.

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Imagen de la Virgen del Monte de los años 40, terminada la guerra civil

El culto a la Virgen fue interrumpido durante la contienda civil de 1936 a 1939; la imagen fue objeto de profanación, recogiendo algunas mujeres la cabeza y manos de la Virgen y la imagen del Niño Jesús, que las custodiaron durante esos años de guerra, devolviéndolas a la Iglesia en el año 1.939. Restauradas las imágenes, volvieron al culto, con natural regocijo de todo el pueblo.

La cofradía volvió a celebrar la fiesta de la Virgen ininterrumpidamente hasta nuestros días y demás actos en su honor.

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Decreto de Erección Canónica del Obispado de Ciudad Real, año 1.934

 

 

HISTORIA DE LA CORONA Y DEL SOMBRERO DE LA VIRGEN DEL MONTE

 

La Sagrada imagen de la Virgen del Monte según fechas y costumbres lleva puesta la Corona o el Sombrero las siguientes fechas:

  • Del 1 al 5 de enero lleva puesta la Corona.
  • Del 6 de enero al viernes de la semana de la Romería lleva puesto el Sombrero.
  • El viernes, sábado y domingo de la Romería hasta antes de la procesión de la Romería lleva puesta la Corona.
  • En la procesión de la Romería lleva puesto el Sombrero.
  • Desde el lunes después de la Romería hasta el 31 de mayo lleva puesta la Corona.
  • Desde el 1 de junio hasta el 14 de septiembre lleva puesto el Sombrero.
  • Desde el 15 de septiembre hasta el 31 de diciembre lleva puesta la Corona.

 

Por lo que la Corona la lleva puesta 145 días al año y el Sombrero 220 días.